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martes, 19 de mayo de 2009

De Columna de la desaparición de Jorge Mario Mejía Toro...

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Lo desaparecieron: así hay que decir ahora. Y en esa palabra neutra no habla la neutralidad, habla el temor de quienes no pueden nombrar públicamente a los agentes de la desaparición. Pues ésta, una vez se la profana al utilizarla como arma solapada de guerras ambiguas, es convertida en una cadena irreversible cuya progresión avanza ahí donde los mortales no deben pisar: en la regresión a lo que no tiene forma. Terrible cadena que hace del morir una muerte sin fin, que no se detiene en la muerte, que se atreve no sólo a ir más allá (haciendo del morir abstracción numerosa) sino a anticiparla con simulacros supliciadores que hacen pasar por la muerte culaquier acto, desde el de comer o el de dormir hasta el que era del amor.
"Nadie se muere la víspera -decían antes-: le tocó el turno". ¿Hay turnos -ahora- hasta para morir a destiempo?
Tomado de: La Paz Sucia de Jorge Mario Mejía Toro y dedicado a José Gabriel desaparecido en febrero de 1986.

lunes, 18 de mayo de 2009

De Maurice Blanchot...

"El tiempo de la desgracia: el olvido sin olvido, el olvido sin posibilidad de olvidar.".

Tomado de: Blanchot y el pensamiento literario de Jorge Mario Mejía Toro.

miércoles, 13 de mayo de 2009

De Columna de la desaparición...De Jorge Mario Mejía Toro...

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Desapareció: así se decía antes. Se hablaba de niños, de ancianos, o de quienes "padecen perturbaciones mentales". Salían de su casa y olvidaban el camino de regreso. También podía tratarse de hombres o de mujeres, dejando todo atrás huían con un nuevo amor, enajenados por el espejismo del recomienzo, el retorno a la desnudez del origen.
La desgracia, claro, no se descartaba. Pero ella era aún tímida, avergonzada casi de ser la redundancia del destino de la desposesión, o la cómplice fatal de los administradores de la pobreza (esos que fabrican la ironía de tener que vender el reloj ajeno -por el cual se paga menos- en lugar del revólver propio)...
Tomado de: La Paz Sucia de Jorge Mario Mejía Toro y dedicado a José Gabriel desaparecido en febrero de 1986.

miércoles, 6 de mayo de 2009

De Samuel Beckett...

"Afortunadamente no se trata de decir lo que todavía no se ha dicho, sino de volver a decir, lo más a menudo que sea posible y en el espacio más reducido, lo que ya se ha dicho [...] Porque ceder a la innoble tentación de decir lo que todavía no se ha dicho, que se sepa, es exponerse a un grave peligro, el de pensar lo que todavía no se ha pensado, que se sepa [...] Saber lo que uno quiere decir, es querer decir la misma cosa todos los días, con paciencia, y así familiarizarse con la fórmula empleada, en todas sus arenas movedizas.".

Tomado de: Blanchot y el pensamiento literario de Jorge Mario Mejía Toro.

miércoles, 22 de abril de 2009

De La artimaña del canto. El rapsoda Homero o la parodia de la guerra de Jorge Mario Mejía Toro...

"¿Y es que la Ilíada no transmite, en el lenguaje cifrado de la escritura, un mensaje de resistencia contra los administradores de la muerte?

La astucia de escribir cantos es la astucia que opera tras todas las artimañas de que se vale el rapsoda para descomponer la máquina griega de guerra".

Tomado de: Revista Estudios de Filosofía. Número 34.

domingo, 13 de julio de 2008

de De la escritura parasitaria de Jorge Mario Mejía Toro...

"El escritor parásito es la contraparte cómica -la conciencia- del trágico caso representado por el docto o erudito. En lugar de entregar toda la fuerza "en el decir sí y no, en la crítica de lo ya pensado", esto es, en lugar de verse obligado a insuflar autonomía en el automatismo, el escritor parásito vive a costa de quienes ama -Nietzsche, Kafka, Dostoievski...- En una palabra, describe.

...Aquí no se habla sobre el parasitismo. Se parasita. No hay manos que lavarse.

El escritor parásito, en fin, recupera potencialidades de la sintaxis clásica. Ha redescubierto, cree, virtudes del punto y coma".

miércoles, 9 de julio de 2008

de De la escritura parasitaria de Jorge Mario Mejía Toro...

"No es necesario que salgas de la casa. Quédate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, permanece completamente solo y en silencio. El mundo se te ofrecerá para el desenmascaramiento, otra cosa no puede, extático serpenteará ante ti.

Deserté. Luego me atemoricé, volví corriendo y dije al primer guardián: "Pasé a la carrera por aquí mientras estabas vuelto". El guardián miraba en silencio ante sí. "Claro que no hubiera debido hacerlo", dije. El guardián seguía callado. "¿Indica tu silencio el permiso para pasar?"...

Apenas una palabra. Apenas una súplica. Apenas un movimiento del aire. Apenas una prueba de que aún vives y esperas. No, ninguna súplica, apenas un aliento, ningún aliento, apenas una disponibilidad, niguna disponibilidad, apenas un pensamiento,ningún pensamiento, apenas el impasible dormir".

Franz Kafka

de De la escritura parasitaria de Jorge Mario Mejía Toro...

"Si no hojea (libros), no piensa. Responde a un estímulo (-a un pensamineto leído) cuando piensa, -en último término solo reacciona".

(Nietzsche, Ecce homo: "Por qué soy tan inteligente",8).