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lunes, 5 de octubre de 2009

De El país de la canela de William Ospina...

"Pero yo muchas veces me he dicho que el destino abunda en esas experiencias en que se entra por puertas magníficas a vacíos horrendos, en que se empiezan con grandes palabras unos silencios indescifrables, y creo que los incas guardaban realmente en ese santuario algo indecible. Una divinidad secreta hecha de espera y de ansiedad, de expectativa y de frustración, de ambición y de desazonado fracaso, una divinidad que no estaba en el final del camino sino en cada uno de sus pasos, tejida de sensaciones y de pensamientos, de búsquedas precisas y de hallazgos borrosos.
...El santuario fue concebido para que hasta la frustración de hallar al dios fuera falsa, para que su malestar fuera apenas la réplica de otro malestar, porque este dios venía de la noche anterior al origen, y estaba en este sitio antes del templo mismo, antes de las horas que precedieron a la víspera de la creación.
Uno cree saber lo que busca, pero sólo al final, cuando lo encuentra, comprende realmente qué andaba buscando. Y bien podría ser que lo que rige el destino del hombre no sea Cristo ni Júpiter ni Alá ni Moloch sino Pachacámac, el dios de los avances hacia ninguna parte, el dios de la sabiduría que llega un día después del fracaso.".

martes, 11 de agosto de 2009

martes, 21 de julio de 2009

De Fantasmas de Paul Auster...

"Continúa indefinidamente, piensa Azul. Si no se ocupa de Negro ahora, el asunto nunca tendrá fin. Eso es lo que los antiguos llamaban destino, y todos los héroes debían someterse a él. No hay elección, y si hay que hacer algo, eso es lo único que no deja elección. Pero Azul detesta reconocerlo. Lucha contra ello, lo rechaza, siente náuseas. Pero eso es sólo porque ya lo sabe, y luchar contra ello es haberlo aceptado ya. Desear decir no es ya haber dicho sí. Y Azul cede gradualmente, rindiéndose al fin a la necesidad de lo que ha de hacer. Pero eso no quiere decir que no sienta miedo. A partir de ese momento, hay una sola palabra que hable de Azul, y esa palabra es miedo.".

lunes, 27 de octubre de 2008

De En medio de ninguna parte de J. M. Coetzee...

"No soy una campesina feliz. Soy una miserable virgen negra y mi relato es mi relato, por más que no sea sino estúpida, sombría, ciega, negra historia, ignorante de su propio sentido y de todas sus hipotéticas, felices variantes. Yo soy la que soy. El carácter es el destino. La historia es Dios mismo. Resentimiento, puro resentimiento."