"SNOW STORM
Ir a Londres es ir al encuentro de la pitonisa...Allí está Turner. G. Deleuze
La intensidad que agujerea y desequilibra el espacio es producida simultáneamente con el fluir del artista por fuera de su propio nombre: Turner deja de firmar los cuadros con su nombre...
Un vacío irreductible subvierte la representación vida-obra. Por el fondo agujereado fluye la esquicia...
...ante el escándalo de la crítica, el abismo irreversible del pintor; ante el mar agitado, un foco de luz; ante la turbulencia que parece volver, la insistencia de un agujero desestabilizador; ante la discursividad del poder, la asombrosa transversalidad del deseo, su silencioso fluir".
literatura, filosofía, citas, formación, bildung, lectura, arte, poesía, música, dj's, disc jockeys, arquitecturas sonoras, mezclas, mixes,
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lunes, 7 de julio de 2008
miércoles, 25 de junio de 2008
De Escritos Escogidos de Edgar Garavito...

"Vivo con el terror de no ser incomprendido".
Oscar Wilde.
"Hace veinte días, al volver de Portugal, los signos que me daba mi cuerpo eran muy explícitos. Entonces, en la soledad de mi cuarto, frente al desastre de mis limitaciones, dije para mi mismo: voy a morir. Esa constatación fría, de tres de la mañana, produjo sin embargo, internamente, una tormente de nieve, como la de Turner, que ya me había producido un impacto tremendo en la Galería Tate, en 1977, y que me ha acompañado a lo largo de muchas vidas y de muchas muertes. Pero instantes después, la tormenta de nieve fue atravesada por la luz que en el cuadro de Turner le produce un agujero a la escena marina. Esa luz fue el silencioso fluir del deseo. Y entonces dije para mí mismo: quiero morir".
Mientras piden en la calle firmas para re-reelegir al presidente me pregunto si los millones de muertos por hambre o masacrados por la violencia en el mundo pudieron también sentir por un segundo quizás el silencioso fluir del deseo...
Oscar Wilde.
"Hace veinte días, al volver de Portugal, los signos que me daba mi cuerpo eran muy explícitos. Entonces, en la soledad de mi cuarto, frente al desastre de mis limitaciones, dije para mi mismo: voy a morir. Esa constatación fría, de tres de la mañana, produjo sin embargo, internamente, una tormente de nieve, como la de Turner, que ya me había producido un impacto tremendo en la Galería Tate, en 1977, y que me ha acompañado a lo largo de muchas vidas y de muchas muertes. Pero instantes después, la tormenta de nieve fue atravesada por la luz que en el cuadro de Turner le produce un agujero a la escena marina. Esa luz fue el silencioso fluir del deseo. Y entonces dije para mí mismo: quiero morir".
Mientras piden en la calle firmas para re-reelegir al presidente me pregunto si los millones de muertos por hambre o masacrados por la violencia en el mundo pudieron también sentir por un segundo quizás el silencioso fluir del deseo...
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